Objeciones

No es lo mismo que un verdadero órgano de tubos.

Es cierto, no podría ser la misma experiencia, y tal vez no debería serlo. ¿Cómo reproducir intacta, en una sala de estar común o en la habitación de un estudiante, la experiencia estremecedora de los rugientes graves en fortissimo de un órgano de catedral?

Alcanzar el mayor realismo es la razón de ser del órgano virtual, ha sido una lucha de años, y cada vez se está más cerca.

Como anécdota vale citar que entre algunos entusiastas está de moda colocar debajo de sus banquetas unos dispositivos transductores electromecánicos (llamados adecuadamente “ass-kickers”), los cuales simulan las vibraciones y retumbos de un órgano de tubos, incluso cuando no se estén usando altavoces, sino auriculares. De éste modo cuando el absorto intérprete pedalea los pasajes graves más fieros de una partitura frenética (la Toccata de Gigout, por ejemplo), se pone a vibrar no sólo emotivamente, sino físicamente… Y proclaman quedar encantados con  tanto realismo.

El encendido del órgano virtual no es inmediato

Es correcto, el órgano será utilizable solo cuando su computador termine de arrancar. Es una pequeña desventaja, pero si consideramos que usamos los computadores para toda clase de asuntos, y aguardamos unos minutos por ellos para poder navegar en internet, comunicarnos, jugar o trabajar, también podremos esperar un poquito para hacer música.

¿Puedo comprar un órgano en el extranjero e importarlo?

Claro que sí, cualquiera que tenga las divisas puede traerse un órgano digital desde las fábricas o distribuidores; de hecho, el único recurso en Venezuela sería importarlos por cuenta propia, no hay comercios que lo hagan. En el rango más accesible de precios hay marcas como Nord, Hammond-Susuki, Roland y Yamaha. En una categoría más elevada se puede mencionar, en Norteamérica, a los fabricantes Rodgers Instruments, Allen Organ Co. y Compton Organs, entre otros; en Europa, Johannus, Viscount Classical Organs y Eminent. Estos no son órganos virtuales per se, pero teniendo puertos MIDI, pueden funcionar como tales.

El mercado secundario de órganos electrónicos en Venezuela, ¿una solución para la música clásico-litúrgica?

Cuando las condiciones económicas del país fueron más propicias, en los años 70 y 80, hubo un auge en la importación y ventas de órganos electrónicos, si bien estaban dirigidos al segmento de música popular. En ése entonces el órgano de uso doméstico fue objeto de gran receptividad, varias marcas de órgano reconocidas (Yamaha,  Wurlitzer, Thomas, Hammond, etc.) se disputaron el mercado y fueron muchísimos los hogares que lo incorporaron como un elemento de entretenimiento y de prestigio. Tres décadas después, esa huella permanece, a juzgar por un mercado remanente de órganos usados.

Nadie duda de que con tales órganos se puede hacer muy bella música. Pero en general no son aptos para una dedicación seria a la música clásico-litúrgica. El modelo típico de tales órganos es una consola tipo espineta con 2 teclados de 3 octavas y media y un pedalero de una octava (13 pedales). Esto los limita severamente para poder enfrentar adecuadamente una partitura clásica. Otro modelo más aceptable, pero difícil de encontrar y en extinción, es el que tiene 2 teclados de 5 octavas y un pedalero de 2 octavas (25 pedales), del tipo plano-radial. La mayoría de tales órganos son del tipo analógico, no digital, y trabajan con módulos de sonido sintetizado. Un técnico de órganos o en electrónica puede adaptarlos para que cada tecla, pedal y control envíe señales MIDI, y así convertirlos a órgano virtual.

Finalmente un aspecto no menos relevante es que el usuario actual de ésos órganos está afectado por la obsolescencia, la escasez de repuestos y la carencia de servicio técnico experto. Si se hallase un órgano, con 2 teclados completos de 5 octavas, en estado inservible e irreparable, podría aprovecharse la consola, desecharse toda la electrónica y los controles, conservar los teclados y el pedalero, y así reconstruirlo como un órgano virtual.