¿Cómo hacer los cambios de teclado con exactitud en el órgano? – Parte I

 Es traducción. Publicada con permiso del autor, Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 22/Ene/2012

      Mucha de la música para órgano está escrita para más de un teclado.  Muy a menudo están prescritos en la composición cambios de manual que pueden ser arduos de ejecutar con exactitud. El organista puede tocar la tecla equivocada, por ejemplo, especialmente en las etapas iniciales del aprendizaje. Es especialmente arriesgado cuando se salta sobre dos o más teclados. Como en cualquier otra habilidad en el arte del órgano, se requiere una planeación y práctica cuidadosas para lograr exactitud en los cambios de teclado. Hoy me gustaría darte unos consejos que te ayudarán a evitar tocar las teclas erróneas al hacerlo.

      Marca los cambios de teclado en la partitura. Aunque puede ser tentador tener una partitura pulcra, siempre es mejor anotar los cambios de teclado en ella, sin importar cuán obvio pueda parecer. Anota no sólo el símbolo gráfico, sino también cual teclado vas a usar. Por ejemplo, si la mano derecha debe pasar del primer teclado al segundo, anota la separación exacta de los teclados mediante una línea. Además, en el lugar exacto de la partitura donde el cambio de teclado deba tener lugar, anota “II”. De verdad esto es necesario para evitar confusiones al ejecutar la pieza en público, al menos hasta que tengas más experiencia de ejecución.

      Permanece próximo a los teclados al hacer la transición. Una vez que conozcas el lugar donde se produce el cambio, asegúrate de levantar tu mano, o manos, lo mínimo posible sobre los teclados. La altura entre ellos es de unos 5 cms ( a veces más), de modo que tu mano debe desplazarse significativamente para alcanzar el otro teclado. Incluso eso es más obvio al desplazarse del 1er teclado al 3ro., o viceversa. Por ejemplo, la altura entre los teclados de mi órgano es 6,7 cms (cuando se pulsa una tecla en el teclado inferior). Incluso es mayor cuando  debo alcanzar el 2do. teclado diagonalmente -unos 10 cms. Recuerdo haber estado en un gran apuro practicando la última página del “Motto Ostinato de la Música Dominical” de Petr Eben (el más importante compositor checo del siglo XX). Éste episodio en particular tiene saltos frecuentes sobre los 3 teclados, lo cual produce un efecto de eco asombroso en el órgano. Logré dominarlo con exactitud sólo cuando permanecí próximo al teclado.

      Practica despacio. Si hubiera un sólo punto de la mayor importancia acerca de la precisión en los cambios de teclado, es practicar despacio. Ésta hace una gran diferencia en un punto difícil. Trata de vencer la tentación de tocar piezas técnicamente arduas en tempo de concierto con frecuencia. Mediante la aplicación de “cámara lenta” durante tu práctica, serás capaz de controlar tus movimientos mucho mejor. Verás: En las etapas incipientes del aprendizaje del órgano, los movimientos de tus manos no son todavía precisos y un tempo medio o rápido no ayuda en absoluto.  De hecho, debes adoptar aquel tempo que no produzca ningún error, o casi ninguno, y que sientas cómodo.  Fue precisamente practicar despacio lo que me ayudó a dominar la referida página del Motto Ostinato.

      Practica repetidamente. Cuando logres dominar correctamente ése punto arduo de cambio de teclado, no te conformes con hacer sólo un intento correcto. Por el contrario, practica ése episodio reiteradamente, 10 veces o más, hasta que se haga automático. Trata de alcanzar el nivel  de tocarlo con precisión y exactitud al menos 3 veces seguidas. Esto significa que si lo tocas correctamente 2 veces, y fallas a la tercera, tienes que reiniciar el conteo desde el principio. Sé por experiencia personal cuán frustrante puede ser esto algunas veces. No te desalientes por tus errores. Ellos sólo indican que necesitas adoptar un tempo más lento. Si perseveras hasta hacer automáticos los cambios de teclado, oportunamente estarás listo para tocar la pieza con seguridad.

      El presente artículo continúa en la Parte 2. Si hallas la Parte 1 provechosa, recomiendo que leas la segunda parte también, porque habrá consejos incluso más útiles allí.

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¿Cuáles son los principios básicos de la selección de los registros del órgano?

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 21/Ene/2012

      Si bien la selección de registros del órgano es un tópico muy complejo, es muy importante para todo organista tener al menos un entendimiento básico. Es necesario porque no toda pieza de órgano tiene impresa la indicación de registros en la partitura. Algunas veces tales indicaciones corresponden a la intención original del compositor, quien trabaja en un tipo muy específico de órgano. Y más aún, no es infrecuente ver las indicaciones de registro en otro idioma. Cualquiera sea el caso, tenemos que estar al tanto de ciertos principios básicos subyacentes que gobiernan nuestra selección de registros. En el presente artículo me gustaría darte algunas de mis sugerencias personales que te ayudarán a tomar decisiones con conocimiento de causa al escoger la combinación de registros.

      Cambia la indicación de registros cuando sea estructuralmente necesario. Cuando no haya indicaciones de registros por parte del compositor, sugiero hacer cambios de registros sólo en lugares que sean estructuralmente importantes. Piensa en la forma de la pieza. Por ejemplo, si tocamos un Preludio y Fuga, es a menudo aceptable cambiar de registros, o al menos de teclado, después del Preludio. No obstante, algunos los cambian durante la fuga misma. Aunque no hay una decisión correcta o errada allí, aún piensa en si el cambio de registro enfatiza las partes estructuralmente importantes de la pieza. Pienso que agregar un registro meramente por el sonido no es tan contundente como hacerlo cuando percibes la necesidad (cuando viene el segundo tema o al principio de un stretto, etc.).

      Simplicidad. Cuando dudes, mantenlo simple. Siempre es mejor tocar toda una pieza con un mismo registro que embrollar las cosas. Dicho de otro modo, si sientes que tu Preludio y Fuga requiere un cambio de registro porque el coro principal de tu órgano es demasiado rudo, es mejor no tomarse la molestia a menos que estés muy seguro de tus decisiones. Con frecuencia pensamos que los oyentes no tolerarán cierto sonido por mucho tiempo, mas en realidad lo que importa es la música misma. Una composición estupenda sonará bien empleando distintas  selecciones de registros. Por otra parte, una composición floja difícilmente será más convincente mediante el cambio del registro (toma muchísima experiencia). No obstante, en algunos casos de ciertos órganos históricos, la combinación de registros puede ser tan eficaz como la música misma. Por ésta razón es que mucha de la música de órgano antigua pudiera sonar tediosa en un órgano moderno.

      Otro ejemplo: Sé de muchos organistas quienes preparan el registro de las obras de Franck de un modo muy complicado. Tratan de lograr la dinámica perfecta, y agregan registros cada pocas frases. Obviamente esto es demasiado. Tratándose de música como la de Franck, debemos hacer clara la estructura de la pieza.

      Práctica sobre teoría. Esto es muy importante, no importa cuáles sean las indicaciones originales del compositor, aún tomamos nuestras decisiones en función del resultado. Por ejemplo, si un compositor romántico francés quiere un oboe para un lugar en particular, tenemos que pensar en el tipo de oboe que él tenía disponible. Luego tenemos que verificar si el oboe de nuestro órgano produce el mismo efecto. U otro caso, si una pieza de la escuela clásica francesa contiene indicaciones de registro muy específicas, tal como Voz Humana (un registro de lengüeta), debemos comparar los sonidos franceses con los de nuestro órgano. Una Voz Humana alemana no sería la misma. En muchos casos, tendremos que establecer compromisos para alcanzar el resultado deseado.

      Emplea 8’ o 16’ como fundamento en los teclados. Para la mayoría de la música escrita desde el siglo XVIII, es normal emplear 16’ como fundamento en el pedalero. Si los teclados estuviesen basados en el nivel de 8’, los pedales deberían estar en la octava inferior. En otras palabras, cuando el registro más bajo de los teclados sea 8’, toca con 16’ en el pedalero. Tocar sin 16’ en el pedalero implicaría prescindir de la necesaria gravedad.

      Excepciones. Como con la  mayoría de las reglas, siempre hay excepciones. Por ejemplo, era una convención en el Barroco, especialmente en el siglo XVIII, tocar el cantus firmus (la melodía del coral) en el pedalero, incluso cuando estuviera anotada en la parte del teclado. Si el coral estuviese ubicado en el tenor, necesitarías emplear 8’ como fundamento en el pedalero. Si el cantus firmus estuviese en el contralto, pudieras ubicarlo en el pedalero con registro de 4’. Y más aún, la melodía del coral en el soprano pudiera tocarse en el pedalero con registro de 2’.

      A próposito, pudieras intentar tocar himnos de ésta manera. Éste sería un ejercicio fantástico de tocar a primera vista. Aquí necesitarías tener contralto y tenor en la mano derecha, bajo en la izquierda con 16’ en otro teclado, y soprano en el pedalero con registro de 2’.

      Ésas son mis sugerencias personales para establecer el registro de una composición para órgano. Desde luego es solo una generalización y tú tendrás que considerar muchas variables, tales como periodo histórico, escuela nacional, tipo de música de órgano, instrumento disponible y muchas otras cosas. Si quisieras conocer más acerca de la selección de registros, recomiendo encarecidamente “El Registro de la Música de Órgano Barroca”, de Barbara Owen. Como figura en la Revista de la Sociedad Americana de Instrumentos Musicales:  “En éste libro, Barbara Owen ha creado una rica fuente de información histórica engranada con estrategias para interpretar dicha información en los instrumentos de hoy en día”.  La Revista del Siglo XVI también agrega que: “Barbara Owen ha tenido éxito, admirablemente, en destilar tres siglos de práctica en la combinación de registros del órgano, en un volumen de menos de 300 páginas… Todo quien tenga interés en la historia del órgano y de su música… no querrá soslayar éste libro”. Personalmente empleo éste libro como una guía en la mayoría de mis recitales de órgano.

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¿Cuáles son las 4 familias de registros del órgano, su construcción, sonido y uso?

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 21/Ene/2012

      Como organistas debemos adquirir la habilidad de usar una eficaz combinación de registros en las piezas de órgano, himnos y acompañamientos corales. Con ése fin debemos familiarizarnos con las cuatro familias de registros, la construcción de los tubos, su sonido y, por último, su uso. Hoy me gustaría compartir contigo algunos conceptos acerca de los registros del órgano.

      Diapasones o Principales. Éstos son el registro principal del órgano. Usualmente los vemos en la fachada del órgano, son los tubos frontales visibles. En los grandes instrumentos, la mayoría de las veces los principales están hechos de metal. No obstante, algunos órganos tienen principales de madera. Los tubos de la fachada se hacen casi siempre de estaño. Los principales internos tienen un gran porcentaje de plomo. Aunque hay una gran variedad de principales, según diversas tradiciones de construcción de órganos, generalmente su sonido es firme y claro. En países como España e Italia los principales contaban con una cualidad de tono vocal cantable.

      Los principales son muy propicios para el acompañamiento de la congregación durante el canto de himnos. Es muy frecuente agregar varios principales de distintas niveles de timbre (16’*, 8’, 4’, 2’, etc, y mixturas) para constituir el registro Órgano Pleno o el Coro Principal. Tal empleo de los principales es la manera estándar de registrar composiciones barrocas que no estén basadas en melodías de coral pre-existentes (preludios, fugas, fantasías, tocatas, chaconas, pasacaglias, etc.). Asímismo, muchas de las obras basadas en un coral pueden tocarse con principales, solos o en diversas combinaciones de registros principales.

      Flautas. Éstos registros se asemejan a varios instrumentos de la familia de las flautas (flauta dulce, flauta travesera, pícolo, etc.). Al igual que los principales, sus tubos pueden construirse tanto de metal como de madera. Su diámetro es usualmente mayor que el de los principales. Por consiguiente producen un sonido más cálido, más intenso. Los tubos de las flautas se construyen con varias formas: Abiertos, cerrados, con chimeneas, cónicos, etc.). La forma del tubo influye decisivamente en el sonido.

     Las flautas se prestan muy bien para la ejecución de música lírica. Sin embargo, piezas de carácter jocoso pueden tocarse eficazmente empleando diversas combinaciones de flautas, incluso registros discontinuos tales como 8’ y 2’. Al igual que los principales, las flautas pueden usarse sin el fundamental de 8’. Las flautas solas de 4’ y 2’ suenan muy alegres. Un dicho entre los organistas declara que incluso en el peor órgano se consigue al menos un registro interesante. Usualmente es una flauta de 4’.

      Gambas. Éstos registros se asemejan a los instrumentos de cuerda, tales como el violín, la viola, el violoncelo, el contrabajo, e incluso la viola da gamba, la cual fue un instrumento muy popular en el Barroco. Los tubos de las gambas tienen mucho menor diámetro que el de los principales. Por lo tanto su sonido es suave, restringido y amable. Se fabrican generalmente de madera, aunque pudiera haberlas de metal también.

      Las gambas son especialmente importantes para la ejecución de música de órgano lánguida, reflexiva, dulce, del periodo Romántico, tales como adagios, plegarias, etc. Cuando el órgano tenga varios registros de gambas, tales como viola, salicional, gamba y otras, todas ellas combinan muy bien juntas. Asímismo es muy común emplear el sonido de la celeste junto con las gambas. Puesto que los registros de celeste se afinan ligeramente hacia el sostenido (y a veces también hacia el bemol), producen un sonido ondulante en combinación con gambas de 8’. Éste sonido se asemeja al efecto del trémulo.

      Lengüetas. Ésta es una familia de registros muy especial. Difieren mucho de los principales, flautas y cuerdas en cuanto a su construcción y en la producción del sonido. Contienen una lámina de bronce, llamada lengüeta, la cual vibra cuando el aire circula por el tubo. El sonido es luego amplificado por resonadores de madera o metal colocados al tope de los tubos.

      Las lengüetas pueden ser de dos clases: Solo y coro. Todas ellas imitan diversas clases de instrumentos de viento, tales como oboe, clarinete, corno francés, dulciana, trompa, trombón, trompeta, tuba y muchos otros. Las lengüetas de solo pueden usarse como un registro único en un teclado o división aparte. Se prestan especialmente bien para la ejecución de corales y composiciones basadas en un coral. Las lengüetas de coro suenan generalmente con más intensidad. Si se mezclan bien con otros registros, podemos usarlas para amplificar el sonido del coro principal, tanto en los teclados como en los manuales.

NOTA: El presente no es de ninguna manera un tratado completo acerca de los registros y su combinación. Es solo un vistazo muy breve y superficial acerca de las familias de registros, para ayudarte a introducirte en el tema del registro del órgano. Si quisieras conocer más, encarecidamente recomiendo “El Registro de la Música de Órgano Barroca”, de Barbara Owen. Como figura en la Revista de la Sociedad Americana de Instrumentos Musicales:  “En éste libro, Barbara Owen ha creado una rica fuente de información histórica engranada con estrategias para interpretar dicha información en los instrumentos de hoy en día”.  La Revista del Siglo XVI también agrega que: “Barbara Owen ha tenido éxito, admirablemente, en destilar tres siglos de práctica en la combinación de registros del órgano, en un volumen de menos de 300 páginas… Todo quien tenga interés en la historia del órgano y de su música… no querrá soslayar éste libro”. Personalmente empleo éste libro como una guía en la mayoría de mis recitales de órgano.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA:  “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

*N. del T.: El símbolo ‘ significa pie, la unidad británica de longitud.

¿Cómo usar los pistones de pie para los cambios de registros?

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 15/Ene/2012

      Cambiar los registros del órgano puede ser una tarea ardua. Muy a menudo se requiere un asistente para facilitarle ésta tarea al organista, especialmente en órganos de transmisión mecánica. Por el contrario, los órganos equipados con electrónica o con pistones de combinación hacen de los cambios de registros una operación relativamente fácil. Tales órganos ofrecen la posibilidad de hacer los cambios, sea con las manos mediante pistones de pulgar, sea con los pies mediante los respectivos pistones. Un organista puede programar de antemano cualquier combinación de registros y activarla mediante un simple pistón manual o de pie. Hoy me gustaría compartir contigo algunas de mis recomendaciones personales acerca de cómo usar los pistones de pie para cambiar los registros.

      Recurre a las pausas para cambiar los registros. Los mejores lugares para cambiar los registros, mediante los pistones de pie, son los puntos con pausas en la parte de los pedales. La pausa se hace necesaria para poder pisar el pistón con el pie. Por ejemplo, si el cambio de registro se requiere en determinado punto, y te propones hacerlo mediante los pistones de pie, ubica la pausa y pisa el pistón con el pie derecho o con el izquierdo, según te resulte más conveniente. Mas, es mejor emplear los pistones de combinación (pulgar) si la pausa está en la parte manual.

      Determina cuál pie usar. Si ves una pausa adecuada para pisar un pistón de pie, fíjate en cual lado se ubica éste. Si está en el lado derecho del órgano, písalo con la punta del pie derecho. Análogamente, si el pistón está en lado izquierdo del órgano, es mejor usar el pie izquierdo. Si el pistón está próximo al centro del órgano, puedes usar cualquiera de los pies. No obstante, pudiera haber algunos casos en los que es más adecuado pisar con el pie derecho un pistón del lado izquierdo. Analiza la partitura del pedalero y fácilmente comprenderás cual pie sea el más cómodo de usar.

      En lugares sin pausas emplea el pie libre. Cuando ambas manos y pies están ocupados y es imperioso emplear pistones de pie, emplea aquel pie que no esté activo en el momento. Por ejemplo, si en el punto donde debe hacerse el cambio de registro, estás tocando los pedales con tu pie izquierdo, pisa el pistón con el pie derecho. Y viceversa.

      Ajusta tu pedalización. Cuando anotes tu pedalización en la partitura siempre toma en cuenta el empleo de los pistones de pie, si es necesario. Es mucho mejor si lo planificas desde el principio. Sin embargo, algunas veces requerirás cambiar la pedalización en función de con cuál pie sea más conveniente pisar el pistón. No dudes en hacer ése ajuste, pues te ayudará a cambiar el registro más fluidamente.

      Anticípate. Así como en la ejecución de los pedales conviene valerse de la anticipación de pedal, debes anticipar el pisado de los pistones de pie en el punto donde se requiera activar el cambio de registro. Procura colocar el pie previsto para activar el cambio, sobre el pistón específico, tan pronto cómo dicho pie esté desocupado. Dicho de otro modo, tan pronto como ése pie suelta el pedal, muévelo instantáneamente hacia el pistón.  Ésta anticipación facilitará enormemente los cambios de registro y no tendrás que pensar en ello justo cuando llegue el momento.

      Practica repetidamente. Todo cambio de registro debe practicarse una y otra vez hasta que se haga automático. Toma un breve fragmento, tal como un compás, antes y después del cambio, y tócalo en un tempo lento 10 veces o más. Omite la parte manual primero y practica sólo la parte del pedalero. Luego, toca el pasaje completo de forma análoga.

      Imagina los pistones y practica. Si te propones ejecutar tu composición en un órgano dotado con pistones de pie, pero sólo dispones de un pequeño órgano para practicar, puedes imaginar que hay pistones de pie en tu órgano. Asume que dichos pistones se ubican del lado izquierdo, del derecho o al centro. Mueve tus pies en concordancia con ello aunque no haya pistones. No es el sonido lo que importa aquí, sino los movimientos físicos, de modo que cuando llegue el momento de ejecutar tu pieza al órgano con los pistones, estarás preparado.

      Si sigues mis consejos, e incorporas los cambios de registros mediante pistones de pie a tu práctica, la tarea no será tan complicada como se presenta a primera vista. Un asunto que se hace obvio es que no podemos dar por sentados los cambios de registros, y esperar que cuando llegue el momento, pisaremos  exitosamente ése pistón. La habilidad de cambiar los registros, así como la coordinación de manos y pies, debe practicarse mediante reiterada ejercitación hasta que se haga automática. Cuando alcances el nivel de automatismo, no tendrás dificultad en cambiar los registros con autonomía.

      Si quisieras aprender más sobre la configuración de los registros, recomiendo el tratado de G. A. Audsley, “Los Registros del Órgano y su Uso Artístico”.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA:  “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

Errores al tocar con los pedales del órgano – Parte V

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 13/Ene/2012

      He aquí la 5ta. y última parte de la serie de artículos acerca de los errores comunes en la ejecución de los pedales del órgano. Con el fin de tener el panorama completo, lee asímismo las Partes I, II, III y IV.

      Mirarse los pies al tocar los pedales.  Esto puede ocurrir con mucha frecuencia, especialmente en las etapas iniciales del aprendizaje del órgano. Puesto que el pedalero es desconocido para el organista principiante, siempre está la fuerte tentación de ubicar los pedales mediante la vista. Mas, siempre es mejor mirar a la partitura y tratar de reconocer el pedalero con nuestros pies. Si perseveramos en no mirar abajo, tras un lapso razonable, comenzaremos a percibir dónde está cada pedal específico. La anticipación del pedal también ayuda a alcanzarlo.

      Es como conducir un auto. Al principio tienes que pensar en dónde están los pedales, cómo funciona el cambio manual, cómo encender los faros, como activar el limpiaparabrisas, etc. Mas, si usas tu auto lo suficiente, todo se te hace automático. Desde luego, cuando tienes que conducir otro vehículo, familiarizarse de nuevo con él toma algún tiempo. Mas, si eres un conductor avezado, y tuviste la oportunidad de conducir muchos vehículos en tu vida, el tiempo requerido para ajustarte es mínimo. Es exactamente lo mismo con los órganos. Y mirar a la partitura y no a los pies  es muy importante y facilita enormemente el progreso.

      No emplear toda la pierna con la música antigua. Para pisar los pedales usualmente empleamos el movimiento del tobillo, el cual es la manera correcta de ejecutar música compuesta después del 1800. No obstante, no todo organista conoce que, respecto a la música antigua y, especialmente en instrumentos históricos o réplicas de órganos antiguos, el accionamiento de los pedales debe hacerse empleando toda la pierna.

      Es discutible si ésa teoría es aplicable a la ejecución de música antigua en instrumentos modernos. Debemos al menos tratar de adherirnos a ella al tocar en instrumentos antiguos o instrumentos construidos a la vieja usanza. Explicaré el razonamiento tras ésta técnica: Verás, en el periodo barroco, el instrumento de práctica más frecuente para el organista era el clavicordio y no el órgano (sí, existían muchos clavicordios de pedal en el siglo XVII y también en el XVIII). Las iglesias no contaban con calefacción y los organistas requerían operadores para practicar con órganos en las iglesias. Así que muchos practicaban en casa en clavicordios y ejecutaban en órganos durante los cultos y en otras ocasiones públicas. En consecuencia fue la técnica del clavicordio la que se constituyó en la base de la técnica del órgano (al menos en las tierras de habla germana). No quiero incursionar demasiado en la técnica del clavicordio porque es un tópico por sí mismo amplio y fascinante. Sólo digamos que, en el clavicordio, si queremos obtener un sonido agradable, empleamos el peso de todo el brazo (no de los dedos) y de la pierna (no del tobillo). Así el accionamiento de los pedales se consigue principalmente empleando el peso de la pierna. De otro modo la cuerda del clavicordio no produciría un sonido profundo y reverberante. Por consiguiente la misma técnica fue aplicada análogamente a la ejecución de los pedales en los órganos antiguos.

      Es realmente muy importante que desarrolles temprano los hábitos de práctica correctos en tu ejecución de los pedales. Siendo estricto contigo mismo, y estando vigilante sobre si incurres en errores durante tu ejecución, puede ahorrar mucho tiempo valioso. Sin embargo, nunca es demasiado tarde para empezar a arreglar los errores y formar los hábitos de ejecución correctos. Si sigues mis recomendaciones cuidadosamente, tendrás más oportunidad de tocar con seguridad música de órgano complicada.

      Antes escribí sobre el secreto de una técnica de pedal perfecta. Es un artículo acerca de las recomendaciones de Marcel Dupre. Pudieras hallar sus sugerencias tan sorprendentemente simples como poderosas.

      Si quieres saber más acerca de tocar los pedales, recomiendo encarecidamente estudiar Técnica del Órgano: Moderna y Antigua, de George Ritchie y George Stauffer. Éste método tiene un capítulo aparte sobre tocar los pedales y muchos ejercicios importantes.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA:  “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

Errores al tocar con los pedales del órgano – Parte IV

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 12/Ene/2012

      He aquí la 4ta. parte de la serie de artículos acerca de los errores comunes en la ejecución con los pedales del órgano. Con el fin de tener el panorama completo, lee asímismo las Partes I, II y III.

      Tocar los pedales bemolados muy al centro.  Deberíamos esforzarnos por tocar los pedales bemolados en su borde. No vayas demasiado al centro del pedal. Aunque esto pudiera parecer muy insignificante, mantener el pie en el borde del pedal bemolado facilita mucho el glissando hacia el pedal natural. Por ejemplo, si quieres hacer un glissando desde Fa# a So, con la punta del pie, coloca el pie en el borde (derecho) de Fa# y solo deberás deslizarlo brevemente. No levantes los talones al aire. Y al contrario, si tocas muy centrado sobre los pedales bemolados, tendrás que mover mucho más el pie para deslizarlo hasta el pedal natural.

      Además, la técnica punta-talón funciona mucho mejor si mantenemos los pies al borde de los pedales bemolados. En otras palabras, el movimiento que se requiere del pie es muy corto cuando tocamos próximos al pedal natural. Por ejemplo, con el fin de emplear la técnica punta-talón sobre Fa# y Sol, toca el Fa# con la punta al borde de éste pedal. A medida que pisas el Sol con el talón, sólo suelta el Fa#, pero sin levantar la punta al aire. Recomiendo que practiques muy lentamente la parte del pedal de tu pieza para que observes éstos detalles apropiadamente.

      Alejarse mucho en los pedales naturales. Éste error es incluso quizás más frecuente entre los organistas que el anterior. Básicamente la regla es simple: Permanece próximo a los pedales bemolados cuando toques los naturales. Dicho de otro modo, los pies deben ser capaces de percibir el borde de los pedales bemolados, lo cual ayuda a pisar los pedales correctos. Por ejemplo, cuando tocas Fa con tu pie derecho, colócalo de manera tal que casi roces el Fa#. Entonces sentirás el borde del Fa# con el costado externo de tu pie. Mas, si colocas el pie derecho en el Fa muy lejos de la tecla bemolada, el chance de perder la siguiente nota con ése pie es mucho mayor.

      Levantar los pies sobre el pedalero. He hallado muchos organistas que hacen caso omiso de ésta regla. No es una falta muy seria, pero hace una gran diferencia cuando se trata de ser precisos tocando los pedales. Para un  principiante es todo un reto encontrar los pedales correctos sin mirarlos. Debemos deslizar los pies de un pedal al otro, pero sin levantarlos. En otras palabras, el movimiento debe ser horizontal, no vertical. De éste modo pudiéramos sentir las distancias desde Re# a Fa#, y desde La# a Do# con nuestros pies y orientarnos en consecuencia. Así, mantener el contacto con los pedales todo el tiempo ayuda a familiarizarnos con el pedalero y a tocar las notas correctas.

      Además, si tocamos sin levantar los pies de los pedales, ahorramos energía. Esto se debe a que deslizar los pies es más fácil que levantarlos, en términos de peso. Piensa en cuanto pesa tu pie. Obviamente, si el pie está tocando el pedal, sólo tienes que deslizarlo de uno al siguiente. De otro modo estarías luchando contra la gravedad.

      La lista de éstos errores comunes en la ejecución de los pedales continúa en la Parte V.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA:  “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

Errores al tocar con los pedales del órgano – Parte II

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 10/Ene/2012

      He aquí la parte II de la serie de artículos acerca de los errores comunes en la ejecución de los pedales. Puedes leer la Parte I aquí. Esos errores inhiben el progreso de un organista e inducen hábitos de ejecución incorrectos. La calidad de la música se hace menos buena de lo que podría ser. Por consiguiente, es importante reconocer dichos errores y tratar de corregirlos.

      Usar los talones en la música Barroca. Hay excepciones a ésta regla, pero la tradición es que deberíamos evitar el empleo los talones en la música antigua. Se debe a que los pedaleros de los órganos históricos muy a menudo se construyeron de tal manera que tocar con los talones sería muy problemático. Por ejemplo, los pedales de los órganos clásicos franceses son muy angostos y cortos. Incluso más lo son los pedales renacentistas.

      A propósito, con la técnica de tocar con sólo con las puntas de los pies es mucho más fácil lograr la articulación deseada –legato articulado. No obstante, no a todo organista se le enseña de ésta manera, incluso hoy. Esto se debe en parte a que la escuela del toque legato se aplicó a la música antigua por mucho tiempo.

      Evitar los talones en la música Romántica y Moderna. Me he encontrado con algunos organistas que incluso tocan sólo con las puntas composiciones de los siglos XIX y XX. La técnica punta-talón tiene sólidos fundamentos en la tradición Romántica del órgano y no deberíamos dudar en emplearla cuando sea apropiado. Conjeturo que algunos organistas evitan el empleo de los talones por varias razones, y una de ellas podría ser que desconocen los principios tras la técnica punta-talón. No saben cómo ejecutar un pedaleo eficiente y sólido en los pasajes de escalas. En consecuencia, la parte del pedal así ejecutada podría sonar demasiado picada y punteada.

      Usar sólo el pie izquierdo. Ésta es la manera completamente normal de tocar por parte de los organistas teatrales, y no los estoy criticando acá. Necesitan el pie derecho para tantos pistones dispuestos en sus órganos; también emplean excesivamente el pie derecho para los pedales expresivo y crescendo. Su técnica del pie izquierdo llega a ser muy eficiente y virtuosa. Sin embargo, hay algunos organistas que dudan de usar el pie derecho para tocar los pedales. Esto se debe en parte a la falta de entrenamiento adecuado. Sólo son capaces de tocar notas largas y sostenidas en la parte del pedal y mucha de la música de concierto para órgano les es inaccesible. Quienes comienzan a tocar el órgano empleando la técnica correcta desde el principio, definitivamente tiene una ventaja, y nunca es demasiado tarde para empezar a formar los hábitos correctos de ejecución.

      Tocar con demasiada fuerza. ¿Has notado a los organistas que tocan los pedales (y los manuales, si a ver vamos) con tanta fuerza que incluso pudieras oir el innecesario ruido  procedente de su pies (o dedos)? Me he encontrado con tales personas y realmente se beneficiarían mucho más si pudieran tratar de relajar  sus pies (y manos) y no golpear los pedales con tanta fuerza. Realmente deberíamos tener la sensación de tocar en el pedalero más o menos mezzo-piano. Usa sólo tanta energía como se requiera para pisar el pedal y no más. Cualquier cosa más allá del impulso mínimo sólo provoca ése ruido extra, torna imprecisa la articulación, e incluso da ocasión a romper un pedal o algo en el mecanismo del órgano, particularmente en aquellos mecánicos.

      La presente lista de los errores en la ejecución de los pedales continúa en la Parte III de ésta serie.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA:  “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

Errores al tocar con los pedales del órgano – Parte I

Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 9/Ene/2012

      Tocar con los pedales es sin duda una de las habilidades más atractivas requeridas en un organista. Con el fin de desarrollar una técnica de pedal de alto nivel uno tiene que practicar la ejecución de los pedales correctamente. Sin embargo, muchos fallan en llevar su técnica al siguiente nivel debido a hábitos de práctica incorrectos. ¿Estás incurriendo en éstos errores comunes tocando los pedales? Continúa ésta lectura para averiguarlo.

      La altura y distancia de la banqueta son incorrectos. Sentarse muy bajo o muy alto en la banqueta formará un hábito de tocar incorrecto. Trata de ajustar la banqueta de modo que tus pies estén rozando y en contacto con los pedales, pero sin pisarlos. La distancia respecto a los teclados debe ser tal que, cuando te sientes normalmente, tus pies casi estén tocando los pedales bemolados. Algunos gustan de ubicar la banqueta diagonalmente con el lado izquierdo más alejado del teclado. Éste no es un hábito correcto y sí muy insano para nuestro cuerpo porque siempre nos sentaríamos algo estirados del lado izquierdo.

      Es una historia completamente diferente con los órganos históricos. Si alguna vez tienes  ocasión de tocar órganos de los siglos XVII, XVIII y XIX, puede que adviertas cuán altas o cuán bajas son sus banquetas. Es como es. Debemos aceptarlo y adaptarnos al instrumento, no  a la inversa. Mas, con los instrumentos modernos a menudo existe la manera de sentarse en la banqueta en una posición conveniente.

      Tocar con el lado externo del pie. Éste es quizás el error más común de todos los que un organista puede cometer. Lo veo una vez tras otra en muchos de mis alumnos también. Repara en tu técnica y fíjate si hay algo que deberías trabajar más. Trata de tocar siempre con el lado interno de tus pies. El contacto se hace con el dedo gordo. Cuando toques con tu talón, también pisa los pedales con su lado interior. Observa que no debes levantar más de lo necesario la parte del pie que no esté tocando. Así evitarás tensiones innecesarias.

      No mantener juntos los talones ni las rodillas. El error previo está relacionado con éste. Cuando tocas con el lado externo de tus pies, tus rodillas naturalmente están orientadas hacia fuera. Al contrario, intenta mantener siempre juntas las rodillas, al menos en los intervalos más cortos. Entonces los talones deben también conectarse y ambos pies moverse como una unidad. Esto es crucial al tocar escalas y otros pasajes veloces de pedal. Desde luego, cuando debamos tocar intervalos más amplios no será posible mantener los talones juntos. En tal caso limítate a tocar con el lado interior de tu pie.

      No anotar la pedalización (N. del T.: El equivalente de la digitación). Muchos encuentran aburrido y un derroche de tiempo la tarea de anotar la digitación y la pedalización. Esto parcialmente pudiera deberse a que sean personas muy buenas en técnica pianística, en cuyo caso anotar la digitación está de más. No obstante, tocar los pedales es por completo una nueva habilidad para todo organista. Aquellos asumen que el que tengan alguna experiencia con el piano no es relevante para su técnica de pedal y que sólo parece una pérdida de tiempo. En realidad hacerlo ahorra muchísimo tiempo, porque una vez que se escribe la correcta pedalización todo lo que tienes que hacer es atenerte a ella. Naturalmente a veces podemos escribir una pedalización incorrecta o inhábil, y entonces debemos cambiarla. Eso está bien. Mientras sepas lo que es correcto, lo que funciona y  lo que no, deberías estar bien. Por cierto, a medida que avances en tu ejecución con los pedales, y del órgano en general, no siempre habrá necesidad de escribir la digitación y la pedalización. Simplemente formarás hábitos correctos de ejecución y serás capaz de tocar directamente.

      Éstos son los errores que muchos organistas cometen al tocar con los pies. Aunque la lista continúa en la Parte 2 del presente artículo.

      He escrito antes acerca del “secreto de una técnica de pedal perfecta“. Fue un artículo sobre las recomendaciones de Marcel Dupre. Pudieras hallar sus sugerencias tan simples como poderosas.

      Si quieres conocer más sobre tocar con los pedales, recomiendo sobremanera estudiar “Organ Technique, Modern and Early”, de George Ritchie y George Stauffer. Éste método tiene un capítulo dedicado al tema de ejecutar con los pedales e incluye muchos ejercicios importantes.

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¿Cuál es el secreto de una buena técnica de pedal en el órgano?

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 23/Dic/2011

      Tocar los pedales del órgano puede ser una tarea desafiante. Todos esos pasajes de movimientos veloces con nuestros pies pueden ser problemáticos de tocar para el organista y también puede resultarle frustrante aprender complicadas frases de pedal. Mas, existe un secreto para superar las partes de pedal retadoras y desarrollar una técnica de pedal soberbia.

      Quizás el más famoso organista del siglo XX, el francés Marcel Dupre, una vez escribió que el secreto de una técnica de pedal perfecta radica en la flexibilidad del tobillo. Aquí me gustaría contarte un breve relato acerca de Dupre de cuando era un adolescente. Naturalmente el relato tiene que ver con la técnica de pedal, como verás.

      En su juventud Dupre solía practicar muchísimo en el piano. De hecho las primeras piezas pianísticas que él aprendió fueron una colección llamada “ABC Musical”. Consistía de tantas piecitas breves como letras hay en el alfabeto. Y Dupre las aprendió todas durante un verano.

      Cuando comenzó a tocar el órgano, una vez se cortó una de sus muñecas con un vidrio roto. La herida fue muy peligrosa – a solo milímetros de los nervios principales de la mano. Así, durante algunos meses no pudo tocar el órgano con sus manos. ¿Acaso renunció? No, comenzó a practicar el tocar con los pedales. De hecho, estuvo tan furioso por no poder tocar con sus manos, como lo escribió más tarde, que comenzó a tocar los pedales como represalia.

      A propósito, durante todos esos meses practicó con los pedales escalas y arpegios. Llegó a ser tan bueno con ellos que podía tocar con sus pies cualquier fragmento musical en los pedales. Más tarde en su vida incluso publicó una colección de todas las escalas y arpegios, mayores y menores, como un recurso para que los organistas perfeccionaran su técnica de pedal.

      Naturalmente, todos sabemos cuan buenos son las escalas y arpegios para nuestra técnica digital. Algunos los practican regularmente. No obstante, las escalas con los pedales están subestimadas y no demasiados organistas conocen su real valor: Ayudan a adquirir un tobillo flexible.

      No sorprende por qué los organistas de la escuela francesa desarrollaron una técnica de pedal imbatible. Todos hemos oído de las organistas francesas que tocaban, con tacones altos, frases de pedal increíblemente complicadas, con facilidad y elegancia. Y así es como lograron tal nivel de maestría: Practicaban escalas con los pedales.

      Así, éste es el secreto de cómo alcanzar una técnica de pedal perfecta: Practica con los pedales escalas y arpegios, regularmente, y no tendrás dificultades con tus partes de pedal arduas.

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¿Cómo tocar himnos en el órgano?

 Es traducción. Publicada con permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 6/Ene/2012

      El pilar de los deberes de todo organista de iglesia es tocar himnos. Si bien los solos de órgano pueden ser adecuados, e incluso requeridos durante los cultos, la mayor parte de la música interpretada en la iglesia consiste de himnos.  La ejecución de himnos cuenta con sus propias leyes, técnicas y tradiciones, con las cuales el organista debe familiarizarse para tocarlos apropiadamente. En el presente artículo te aconsejaré acerca de cómo se tocan los himnos en el órgano.

  • Escoge el tempo justo. Considerando que la interpretación de himnos involucra también el canto, el aspecto más importante acá es el tempo. Cuan bien escojas el tempo determinará el éxito de tu interpretación y la capacidad de la congregación de cantar con ímpetu. Aun habiendo muchas variables a considerar, la regla general es como sigue: Toca el himno en un tempo tal que puedas cantar cada frase en una sola inspiración, en voz alta y con vigor.
  • Toca una breve introducción (incipit). Es la norma presentar el himno antes de cantarlo. Puedes elaborar tu presentación en una de muchas maneras: Si el himno es corto, pudieras tocarlo entero una vez. Con himnos largos, pudieras querer tocar unas pocas frases (la segunda parte del himno; la primera y última frases, si armonizan juntas; crear una pequeña fuga derivada de la frase inicial, etc.). Lo que sea que hagas como presentación, tócala en el mismo tempo del himno y escoge un registro diferente (no necesariamente más tenue).
  • Toca los himnos ajustados al compás. Mantén siempre el tempo estable y no aceleres ni retardes. Empieza cada frase a tiempo. La gente se confundirá rápidamente si no siente el ritmo estable. Sugiero que siempre trates de estar apercibido de la métrica, y marca en voz alta el compás, si lo necesitas. Asímismo, mantener un tempo depende a menudo de cuán bien te preparaste y de cuán buenas son tus capacidades de tocar a primera vista. Recuérdalo y practica en consecuencia.
  • No corrijas tus equivocaciones. Si te equivocas, nunca trates de corregirlo durante una ejecución en público. Sólo sigue adelante, conservando el tempo, y olvídate del error.  De otro modo podrías volver a equivocarte sólo porque te quedas pensando en ello. Mantén tu mente enfocada en cada compás que vayas tocando. Ésta regla es válida para conciertos, como lo es para tocar himnos. Muchos de quienes te escuchen o canten no leen música. Así que probablemente no  adviertan cada nota errada (si no fuesen demasiadas, desde luego). No obstante, si tú mismo les muestras tus errores corrigiéndolos, y no conservando un tempo constante, entonces todo el mundo lo notará.
  • Emplea una buena articulación. Es importante tocar con una articulación clara porque ayuda a la congregación a apreciar mejor la armonía y la melodía del himno. Fíjate en la fecha del himno. Si fue compuesto antes del siglo XIX emplea el legato articulado, es decir, el toque común. Haz diminutas pausas entre cada nota y siente los tiempos o pulsos fuertes y débiles del compás. Articula más antes de los pulsos fuertes. No hagas las notas demasiado punteadas, sino conserva un estilo cantable. Por otra parte, si el himno fue compuesto en los siglos XVIII o XIX, la articulación usual es legato. Acorta las notas a la mitad sólo cuando veas notas repetidas y al final de las frases. Sin embargo, sea que toques de modo articulado o legato, trata de coordinar el soltado de la teclas, es decir, oprime y suelta las teclas de los  acordes simultáneamente.
  • El principio y final de las estrofas es importante. El final de la estrofa debe incitar a la congregación a cantar la siguiente. No debe haber confusión en cuanto a cuándo empieza la siguiente estrofa. Hazlo con cada estrofa. Con frecuencia suena mejor cuando agregas 2 pulsos extras al final de la métrica 4/4, o un compás entero tras la métrica ¾. Observa que el último pulso debe ser un silencio para permitir el tomar aire antes de reanudar el canto.
  • Si usas los pedales, no dobles el bajo en la mano izquierda. Ésta recomendación es muy importante si quieres desarrollar independencia de manos y pies. Para aquellos de nosotros que comenzamos a tocar el órgano tras un tiempo tocando el piano, la mano izquierda tiene la natural tendencia a tocar el bajo. Mas, si tocas himnos a cuatro partes y empleas pedales para la voz del bajo, toca el soprano y el contralto con la mano derecha y el tenor con la mano izquierda. Hay también otras configuraciones para tocar himnos, pero ésta es la más usual.
  • Piensa en el registro. Es prudente cambiar el registro en función del significado del texto de la estrofa específica. Para determinados textos el registro Órgano Pleno con Coro Principal y Mixturas funciona bien. Para otros experimenta con lengüetas o flautas. Asímismo, los textos delicados, gozosos, tristes o impetuosos requieren cada uno el adecuado registro.

      Si sigues éstas recomendaciones serás capaz de tocar con seguridad cualquier himno que quieras. La congregación estará mucho más ansiosa de cantar juntos cuando toques los himnos al compás, con buena articulación, registro, etc. La gente sabrá cuándo comenzar estrofas nuevas si terminas correctamente las previas. A su vez tendrán en mucha mayor estima tu ejecución del órgano y de los himnos.

      Si quieres conocer más sobre la ejecución de himnos, recomiendo sobremanera estudiar “Organ Technique, Modern and Early”, de George Ritchie y George Stauffer. Éste método tiene capítulos dedicados al tema de tocar himnos e incluye muchos ejercicios importantes. Otro gran recurso es “Art of Hymn Playing” de Charles E. Callahan. Contiene 250 presentaciones, Preludios, Acompañamientos Libres y Armonizaciones Alternas. Las piezas abarcan desde combinaciones a dos voces hasta las más complejas. Es considerada una guía progresiva hacia la ejecución de himnos.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA:  “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.