¿Te conviene practicar escalas en el órgano?

En lo concerniente a desarrollar tu técnica organística, tocar escalas, arpegios y acordes es una de las formas genuinas de lograrlo. Sin embargo, algunos organistas piensan que hay mejores técnicas para desarrollar la independencia y destreza de los dedos. En el presente artículo compartiré contigo mi opinión acerca del tema.

Comencemos diciendo que las escalas son beneficiosas para la destreza digital. Nadie lo discute. De hecho ésa es la razón para que se inventaran los ejercicios de escalas. Mas mi propia experiencia en la enseñanza y la ejecución me señalan que hay otros ejercicios y estudios técnicos que son incluso más beneficiosos que las escalas simples.

Si quieres cosechar mayores beneficios, no practiques sólo escalas simples, sino escalas en terceras dobles y sextas dobles (cuando tu técnica te lo permita). Como con todas las cosas, la práctica lenta es lo mejor. La velocidad se producirá naturalmente cuando estés listo.

Practica las escalas en terceras dobles de Do Mayor y La Menor en cada mano. Cada semana escoge otro par de tonalidades, progresando en orden ascendente de alteraciones (1 sostenido y 1 bemol; 2 sostenidos y 2 bemoles, etc.). Procura tocar cada escala correctamente al menos 3 veces consecutivas.

Terceras y sextas dobles son parte integral de toda música de órgano avanzada, de modo que si te tomas seriamente la práctica del órgano, deberías practicar dichas escalas reiterada y frecuentemente. Si no hubieses emprendido ésta clase de práctica antes, al principio será un reto sólo tocar con la digitación correcta incluso a muy baja velocidad. No esperes grandes resultados de la noche a la mañana. Mas si continúas practicando de éste modo, tu independencia y técnica digitales mejorarán sobremanera.

Una palabra de precaución: Puesto que ésta es técnica avanzada, ten cuidado de no sobrepasarte y causar alguna lesión a tus dedos o manos. Siempre sé consciente de cómo te sientes. Un mínimo de tensión está bien, mas tan pronto como tus dedos o manos se fatiguen, reposa y libera la tensión excesiva.

Las escalas también favorecen entrar en familiaridad con el Círculo de Quintas, todas las tonalidades y algunos tópicos de teoría musical. Así que no podemos descartar  por completo el tocar escalas. Mas si lo que buscas es específicamente mejorar tu destreza digital, prueba las escalas en terceras dobles (con la digitación correcta).

Por otra parte, las escalas y arpegios en los pedales son fabulosos para desarrollar la flexibilidad del tobillo, lo cual es la clave para una técnica de pedal perfecta. De forma análoga a las escalas manuales, toma 2 tonalidades semanalmente y domínalas.

Emplea los consejos previos cuando practiques escalas en los teclados y en el pedalero. Te ayudarán a perfeccionar tus capacidades de ejecución del órgano.

A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA: “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

Si realmente quisieras desarrollar habilidades invencibles para tocar a primera vista, revisa mi “Organ Sight-Reading Master Course”. Completar el material de práctica de éste curso sólo tomará 15 minutos diarios, mas aprenderás a tocar a primera vista, y sin esfuerzo, cualquier pieza musical para órgano.

Es traducción del original fechado el 3/Junio/2012. Publicada con permiso del autor, Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt

¿Deberías usar el metrónomo en tu práctica de órgano?

A todo organista le llega el momento de verse en dificultades para mantener un tempo estable durante su ejecución. Usualmente ésta situación se presenta con piezas que abundan en cambios de ritmo y figuras rítmicas. Hay organistas que consideran de valor emplear el metrónomo para ayudarse a mantener el tempo y ritmo correctos. En el presente artículo compartiré contigo mi postura acerca de cómo debería usarse el metrónomo.

Permíteme empezar diciendo que el metrónomo es una magnífica forma de constatar la indicación de tempo deseada. Por ejemplo, si no supieras el significado exacto de Andante, de Moderato o de Allegro, te convendría revisar las marcas del metrónomo para ése tempo. Así podrás saber la velocidad sugerida por el compositor o por el editor para la ejecución en concierto de la pieza.

Mas si lo que ocurre es que te hallaras luchando con tocar en el tempo, es mejor valerse de  técnicas y estrategias distintas al metrónomo para resolver el problema. El asunto es que si practicas con el metrónomo y estás constantemente oyendo sus golpes, no eres tú, sino el metrónomo el que dicta el tempo. En otras palabras, si sigues al metrónomo automáticamente, no estás aprendiendo a tocar en el tempo correcto. Más bien estás empleando éste dispositivo como una muleta. Míralo así: ¿Vamos a aprender a caminar valiéndonos de una muleta? Probablemente no. Es lo mismo con el metrónomo y con tu capacidad de mantener un tempo estable.

Si realmente quieres aprender a tocar en el tempo correcto, sin retrasarte ni acelerar intempestivamente, te conviene enfocar tu práctica de un modo distinto. Una de las mejores maneras que hallé, y que me ayudo a mí y a mis alumnos a tocar con un tempo estable, fue contar en voz alta los pulsos del compás. Por ejemplo, si el compás es 4/4, y las notas principales de la pieza son negras, pudieras contar “un, dos, tres, cuatro” al tiempo que tocas rítmicamente esos segmentos desafiantes.

Hasta que superes ése problema, es importante contar en voz alta y no mentalmente, puesto que mientras tocas y piensas en los pulsos, es fácil descarriarse con la música y olvidarse de contar. Así que oblígate a contar en voz alta.

Si hubiese muchas corcheas en la pieza, trata de subdividir los pulsos, así: “1 – y, 2 – y, 3 – y, 4 – y”. Análogamente, en el caso de semicorcheas, contar “1- e-y-a, 2-e-y-a, 3-e-y-a, 4-e-y-a” es una gran forma de mantener el tempo parejo. Contar en alta voz, y no mentalmente, también te permitirá percatarte mejor de si estás acelerando o desacelerando.

Si tuvieras problemas al encontrar un cambio entre semicorcheas y tresillos, regresa unos pocos compases y practica reiteradamente la conexión entre los episodios (siempre contando en voz alta). Esto te permitirá mantener el pulso estable cuando ocurra un cambio en las figuras rítmicas.

Usa el metrónomo para constatar el tempo correcto, pero no toques junto con el metrónomo. En su lugar, si estás batallando por mantener un tempo parejo, cuenta los pulsos en voz alta y subdivídelos. Ten presente éste consejo en tu próxima práctica.

      A propósito, ¿quieres aprender a tocar el Rey de los Instrumentos: El órgano de tubos? Si es así, carga mi guía audiovisual GRATUITA: “How to Master any Organ Composition”, en la cual te mostraré exactamente mis pasos, técnicas y métodos que empleo para practicar, aprender y dominar cualquier pieza de música para órgano.

Es traducción del original fechado el 2/Junio/2012. Publicada con permiso del autor, Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt