7 fallos frecuentes en los que puede incurrir el organista y cómo evitarlos.

 Es traducción. Publicada con el permiso del Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 25/Dic/2011

      No todo organista activo domina la ejecución del órgano ni alcanza el nivel superior. Muchos fallan en perseverar por un lapso prolongado y renuncian incluso antes de empezar a ver los resultados de su práctica. Esto les puede ocurrir porque caen en una o más trampas que retardan su progreso. Evitar éstos errores puede ahorrarte mucho tiempo y energía.

  1. Tener demasiadas pretensiones: Debido a que tanta de la música de órgano es tan bella, hay quienes no pueden decidir cuáles piezas son las más importantes para ser practicadas en un momento dado. Ven videos o escuchan grabaciones, hallan una pieza que les gusta y comienzan a practicarla. Sin embargo, al día siguiente hallan otra pieza y ocurre lo mismo. Y así llegan a tener demasiadas piezas como para aprenderlas en una sola sesión de práctica. Sólo los mejores organistas con mucha experiencia y extraordinarias habilidades de lectura a primera vista pueden preparar varios recitales simultáneamente. Así que limita tus pretensiones y resérvate las otras piezas para el futuro.
  2. Pereza. Enfrentémoslo: Muchos son demasiado perezosos como para aprender a tocar el órgano. Aunque eso puede cambiarse, gastan la mayoría del tiempo en desear que pudieran estar practicando y en soñar en cómo hacerse diestros en la ejecución del órgano, en lugar de sentarse en la banqueta y comenzar a practicar. Si asumes con seriedad tocar el órgano, nunca dejes pasar ni un día sin practicar un poco.
  3. Carencia de prioridades: La razón por la cual muchos organistas no practican es su escasa capacidad para establecer prioridades. Si tienen otras responsabilidades, aparte de tocar órgano, necesitan jerarquizar qué es lo más importante a realizar cada día.  Haz primero las tareas que son urgentes, luego las que son importantes, y sólo entonces las que pueden esperar. Si no tienes o no sigues tus prioridades durante las tareas cotidianas y haces primero sólo las tareas que te encantan, entonces las tareas urgentes quedarán pendientes. Gastar el tiempo así puede significar que no tienes tiempo para practicar el órgano.
  4. Practicar sin un objetivo en mente: ¿Cuántas veces nos sentamos al órgano y simplemente realizamos las rutinas? Podemos tocar la pieza una vez más o repetirla varias veces, pero sin ser conscientes de lo que necesitamos lograr con ella. Hazte éstas preguntas a menudo: ¿Es correcta la postura y la posición de manos y pies? ¿Toco bien las notas en éste pasaje? ¿La digitación y el pedaleo se ejecutaron sin errores? ¿Mantuve el ritmo apropiadamente? ¿Estuvo precisa la articulación? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas hubiese sido “no”, entonces retrocede y hazlo correctamente unas pocas veces. Si permaneces consciente de éstos objetivos mientras practicas, tu nivel ejecución mejorará dramáticamente con el tiempo.
  5. Carecer de un profesor experimentado: Contar con un profesor particular, un maestro o un tutor es crucial para tu progreso. Aunque hay manuales, libros de texto y tutoriales de los cuales puedes aprender muchas cosas sobre tocar el órgano, tener alguien en quien puedas confiar es mucho más importante. Hay un problema específico que requiere tratarse en éste punto: Un buen profesor te mantendrá responsable de tus actos. No prestará oído a excusa alguna. El profesor presionará un poquito cada vez que digas “no puedo”. Esto se debe a que él estuvo en tu lugar una vez, llegó a dominar algo, y puede compartir ésta destreza con otros.
  6. No hacerle caso al profesor en quien confías: ¿Qué ocurre cuando tienes un buen profesor, pero no sigues sus consejos? Por supuesto, tu progreso se retrasará. ¿Qué ocurre si tu profesor te dice que practiques 2 horas diarias y practicas media hora, un día sí y el otro no? ¿Y qué si tu profesor te asigna memorizar una página de música y tú solo memorizas una línea? Se supone que los profesores sean estrictos. Sólo entonces puede verse un progreso verdadero. Mas recuerda: Sólo tú eres responsable de si realizas la tarea que tu profesor te asignó. Entonces confía en tu profesor y no busques excusas.
  7. El hábito de no completar las tareas: Algunos escogen una pieza, la tocan, la practican, pero nunca la dominan realmente. Mucho antes de que conozcan la pieza,  comienzan otra. Éste enfoque no les llevará muy lejos. Puede ocurrir cuando la pieza tiene segmentos que el organista no puede dominar con facilidad. Entonces cambia la pieza. Afirmo que por éste camino se puede renunciar del todo a tocar el órgano. Tenemos que acabar lo que comenzamos a menos que la pieza sea realmente demasiado difícil para nosotros por el momento. En éste caso, pídele consejo a tu profesor.

      Darse cuenta de éstos fallos frecuentes en los que caen los organistas, y evitarlos conscientemente, te ayudará a convertirte en un mejor organista. Ensériate en cuanto a tu progreso y cosecharás grandes resultados.

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