Cómo evitar el toque pianístico en el órgano

Muchos pianistas que arriban al órgano, luego de haber tocado el piano durante algunos años, tienen dificultades para librarse del toque característico del piano. Esto es importante porque los mecanismos del piano y del órgano son intrínsecamente distintos, y en consecuencia, requieren de técnicas diferentes y propias de cada uno. Si estás luchando tratando de evitar el toque del piano cuando tocas en el órgano, te recomiendo que apliques éstos cuatro consejos:

  1. Mantén los dedos en contacto con las teclas todo el tiempo. Esfuérzate en tener presente éste consejo constantemente porque es importante no sólo para deshacerte del toque pianístico, sino para una ejecución precisa. Verás, cuando tocas el piano, levantas los dedos preparando un diáfano movimiento descendente. En el órgano la técnica es completamente distinta y no te puedes permitir levantar los dedos del teclado.
  • Play “mezzo piano”. Cuántas veces veo organistas tocando el órgano cual si fuera un piano. Cuando desean incrementar la dinámica, teclean más fuerte. Es decir, cuando quieren aumentar el volumen del órgano, tocan el teclado con más intensidad. Ésta es una técnica incorrecta, y no solo porque semeja a la del pianista, sino que te complicará la coordinación de la liberación de las teclas. Así que sólo emplea la fuerza mínima necesaria para presionar las teclas, y no más. La dinámica en el órgano se maneja mediante el cambio de los registros o el empleo del pedal de expresión, pero nunca mediante el toque.
  • Mantén erguida la parte superior del cuerpo. Al tocar el piano es muy frecuente mover la parte superior del cuerpo siguiendo la intensidad creciente de la música. En el órgano es todo lo contrario: Mientras más calmo estés sentado en la banqueta, mejor control tendrás de los movimientos de tus manos y pies. Siéntete como el director que sólo está dándole instrucciones a la orquesta. En realidad los mejores directores mantienen los movimientos de su cuerpo al mínimo, porque no son ellos, sino los instrumentistas quienes tienen que hacer el esfuerzo de tocar. Lo mismo es al tocar el órgano. Deja que tus dedos y pies hagan su tarea. Limítate a darles las instrucciones para hacerla. Y así no hay necesidad de mover la parte superior de tu cuerpo como harías al piano.
  • Coordina la liberación de las teclas. Una de las mayores diferencias entre tocar el órgano y el piano es que los pianistas sólo atienden a cómo se presiona la tecla, pero no a cómo es liberada. Esto se debe a que el sonido del piano se extingue rápidamente, mientras que en el órgano puede durar indefinidamente. Así que quienes llegan al órgano con alguna experiencia en el piano también se olvidan de atender a las liberaciones. Y éste es un punto vital para tener presente. Puesto que mucha de la música de órgano es polifónica, se necesita ser preciso en cuándo liberar la tecla. Si un grupo simultáneo de notas tienen la misma duración, se las libera a todas exactamente al mismo momento. Mas cuando algunas notas duran más y otras menos, se debe ser preciso en mantener la exacta duración de cada una.

Emplea éstos consejos en tu práctica de hoy. Si estás consciente de ellos cada vez que te sientes a tocar, con el tiempo advertirás que tu técnica de órgano mejora y que tu toque se hace organístico.        

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Es traducción del original fechado el 7/Julio/2012. Publicada con permiso del autor, Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt