Cómo leer música sin mirar el teclado – Parte II

 Es traducción. Publicada con permiso del autor, Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 26/Ene/2012

       He aquí la segunda parte del artículo homónimo. Puedes leer la Parte I aquí.

       Siente las teclas bemoladas con tus dedos. Ésta particular recurso podría ayudarte a leer la partitura sin bajar la mirada. Como todos sabemos, las teclas bemoladas se distribuyen en grupos de dos y de tres. Por ejemplo, al palpar el borde izquierdo del grupo de dos, hallas Do, y del lado derecho, hallas Mi. Análogamente, palpando el borde izquierdo de Fa# hallas F, o el derecho de Si bemol para hallar Si.

       Si tienes que saltar hacia alguna nota natural, trata primero de localizar la nota bemolada más próxima. Todo ello requiere que no levantes los dedos del teclado, sino que los mantengas en contacto con las teclas todo el tiempo. Dicho de otro modo, debemos procurar un movimiento horizontal de las manos (como algunas veces en el piano) más que uno vertical. De algún modo, palpar las teclas con las yemas de tus dedos te ayuda a adquirir precisión, incluso en los saltos. Por cierto, para manejar los saltos, recomiendo emplear la técnica de anticipación digital.

       Adopta un tempo lento. Siempre recomiendo que cuando practiques, adoptes un tempo tal que puedas evitar cometer errores. Tocando despacio es más fácil controlar tus movimientos y pensar en dónde se halla cada nota en particular. Cuando veas un salto en la partitura, toma debida nota mental y tu dedo responderá cabalmente. Al principio, tu salto podría parecer algo errado, mas todavía será un salto. Cuando te equivoques,  lo mejor es no continuar tocando toda la pieza, sino, devolverte y tratar de enmendar el error, y tocar con precisión al menos tres veces consecutivas.

       Practica cada voz separadamente.  Una de las causas por las cuales leer música sin mirar hacia el teclado puede ser difícil para los organistas es que usualmente tocan todas las partes juntas (incluyendo la línea del pedal). Si estás luchando con ello, es obviamente porque resulta demasiado arduo tocar toda la textura musical. ¿Cómo puedes saber si te será demasiado difícil practicar de éste modo?

       Haz un experimento: Escoge una pieza para órgano con pedal o sin él (puede ser un himno). Seguidamente trata de tocarlo una vez enteramente y despacio. Si cometes más de tres errores, rítmica o melódicamente, por página, mi conjetura es que, o la pieza es demasiado ardua para ti por el momento, o que debes practicarla de otra forma. En lugar de tocar todas las voces simultáneamente desde el principio, primero practica cada voz en forma aislada. Esto debería ser lo suficientemente fácil para la mayoría. Simplemente toca la voz soprano despacio, y cuenta tus errores. Seguro que no habrá demasiados. Si aún cometes más de 3 errores por página de ésta manera, la pieza podría ser demasiado ardua para ti por el momento.

       ¿Deberías  cambiar a una pieza más accesible? Depende. Podrías continuar practicando segmentos más cortos (quizás de 1 a 4 compases) a la vez. Sea que escojas una pieza más sencilla o perseveres con la actual, queda a tu gusto. Sólo procura corregir cada error y tocar tu fragmento con precisión y seguridad al menos tres veces seguidas.

      Luego, combina 2, 3 y 4 voces. Una vez dominada cada voz, es hora de combinar 2 voces. Recuerda no mirar hacia el teclado. Si el paso previo fue exitoso, ésta combinación no debería resultar muy difícil. El paso siguiente sería practicar combinando 3 voces y, finalmente, la textura entera de 4 partes.

       En conclusión, pienso que puedes tener éxito en leer tus partituras de órgano sin mirarte los dedos. Sólo implica práctica regular, despaciosa, persistente y juiciosa.

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