¿Cómo oprimir y soltar las teclas del órgano correctamente?

Publicado con el permiso del autor Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt – 23/Dic/2011

      Cuando doy lecciones a mis alumnos de órgano, uno de los aspectos más evidentes que detecto al instante es si oprimen y sueltan las teclas del modo apropiado. Si llegan al órgano habiendo tenido alguna experiencia tocando el piano, lógicamente intentan recrear la misma sensación en el órgano. El asunto es que, si bien el órgano y el piano tienen el mismo teclado (blancas y negras, algunas veces negras y blancas), su accionamiento y producción del sonido es intrínsecamente diferente.

      En el piano es muy natural levantar más los dedos y atacar las teclas con más impulso si quieres tocar más fuerte, o con menor impulso si quieres que el piano suene suavemente. Todo eso es innecesario en el órgano porque el instrumento no reacciona de la misma forma en que lo hace el piano. Por ejemplo, sea que toques más fuerte o más suave el órgano sonará igual. Esto no es del todo cierto en algunos casos, pero con el fin de no complicar las cosas demasiado al principio, quedémonos con la característica más obvia: La dinámica en él órgano se realiza de modo diferente que en el piano.

      Entonces, ¿cómo oprimes y sueltas las teclas del órgano correctamente? Bien, es muy simple: Con un movimiento claro y preciso oprime la tecla y mantenla oprimida hasta que tengas que soltarla. No hagas movimiento superfluo alguno con el brazo o con la mano mientras mantienes la tecla oprimida. Toda rotación que hagamos en el piano realmente no es requerida en el órgano.

      Desde luego debemos estar siempre atentos por si hubiese alguna tensión en los hombros o en los brazos, la mano, la muñeca, etc. Si hubiese alguna, solo trata de relajarlos. Respirar profundamente a conciencia, mientras se toca, ayuda a conseguirlo. Si quisieras soltar la tecla, no despegues el dedo de ella. Déjalo apoyarse y yacer sobre el teclado.

      Recuerda. Mientras menos movimientos hagas sobre el teclado, más precisa será tu ejecución. De ésta manera serás más capaz de controlar y coordinar la liberación de las teclas mucho mejor.

      Así que lo principal a tener presente es: MANTENER LOS DEDOS EN CONTACTO CON LAS TECLAS TODO EL TIEMPO.

      Si llegas al órgano desde el piano, será muy difícil hacer todo eso a la primera. Tendrás que fijarte constantemente en ello. No obstante, tras algunos meses de práctica correcta, formarás un buen hábito y más nunca tendrás que volver a pensar en eso de nuevo.

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