¿Deberías usar el metrónomo en tu práctica de órgano?

A todo organista le llega el momento de verse en dificultades para mantener un tempo estable durante su ejecución. Usualmente ésta situación se presenta con piezas que abundan en cambios de ritmo y figuras rítmicas. Hay organistas que consideran de valor emplear el metrónomo para ayudarse a mantener el tempo y ritmo correctos. En el presente artículo compartiré contigo mi postura acerca de cómo debería usarse el metrónomo.

Permíteme empezar diciendo que el metrónomo es una magnífica forma de constatar la indicación de tempo deseada. Por ejemplo, si no supieras el significado exacto de Andante, de Moderato o de Allegro, te convendría revisar las marcas del metrónomo para ése tempo. Así podrás saber la velocidad sugerida por el compositor o por el editor para la ejecución en concierto de la pieza.

Mas si lo que ocurre es que te hallaras luchando con tocar en el tempo, es mejor valerse de  técnicas y estrategias distintas al metrónomo para resolver el problema. El asunto es que si practicas con el metrónomo y estás constantemente oyendo sus golpes, no eres tú, sino el metrónomo el que dicta el tempo. En otras palabras, si sigues al metrónomo automáticamente, no estás aprendiendo a tocar en el tempo correcto. Más bien estás empleando éste dispositivo como una muleta. Míralo así: ¿Vamos a aprender a caminar valiéndonos de una muleta? Probablemente no. Es lo mismo con el metrónomo y con tu capacidad de mantener un tempo estable.

Si realmente quieres aprender a tocar en el tempo correcto, sin retrasarte ni acelerar intempestivamente, te conviene enfocar tu práctica de un modo distinto. Una de las mejores maneras que hallé, y que me ayudo a mí y a mis alumnos a tocar con un tempo estable, fue contar en voz alta los pulsos del compás. Por ejemplo, si el compás es 4/4, y las notas principales de la pieza son negras, pudieras contar “un, dos, tres, cuatro” al tiempo que tocas rítmicamente esos segmentos desafiantes.

Hasta que superes ése problema, es importante contar en voz alta y no mentalmente, puesto que mientras tocas y piensas en los pulsos, es fácil descarriarse con la música y olvidarse de contar. Así que oblígate a contar en voz alta.

Si hubiese muchas corcheas en la pieza, trata de subdividir los pulsos, así: “1 – y, 2 – y, 3 – y, 4 – y”. Análogamente, en el caso de semicorcheas, contar “1- e-y-a, 2-e-y-a, 3-e-y-a, 4-e-y-a” es una gran forma de mantener el tempo parejo. Contar en alta voz, y no mentalmente, también te permitirá percatarte mejor de si estás acelerando o desacelerando.

Si tuvieras problemas al encontrar un cambio entre semicorcheas y tresillos, regresa unos pocos compases y practica reiteradamente la conexión entre los episodios (siempre contando en voz alta). Esto te permitirá mantener el pulso estable cuando ocurra un cambio en las figuras rítmicas.

Usa el metrónomo para constatar el tempo correcto, pero no toques junto con el metrónomo. En su lugar, si estás batallando por mantener un tempo parejo, cuenta los pulsos en voz alta y subdivídelos. Ten presente éste consejo en tu próxima práctica.

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Es traducción del original fechado el 2/Junio/2012. Publicada con permiso del autor, Dr. Vidas Pinkevicius – www.organduo.lt