Objeciones

No es lo mismo que un verdadero órgano de tubos.

Es cierto, no podría ser la misma experiencia, y tal vez no debería serlo. ¿Cómo reproducir intacta, en una sala de estar común o en la habitación de un estudiante, la experiencia estremecedora de los rugientes graves en fortissimo de un órgano de catedral?

Alcanzar el mayor realismo es la razón de ser del órgano virtual, ha sido una lucha de años, y cada vez se está más cerca.

Como anécdota vale citar que entre algunos entusiastas está de moda colocar debajo de sus banquetas unos dispositivos transductores electromecánicos (llamados adecuadamente “ass-kickers”), los cuales simulan las vibraciones y retumbos de un órgano de tubos, incluso cuando no se estén usando altavoces, sino auriculares. De éste modo cuando el absorto intérprete pedalea los pasajes graves más fieros de una partitura frenética (la Toccata de Gigout, por ejemplo), se pone a vibrar no sólo emotivamente, sino físicamente… Y proclaman quedar encantados con  tanto realismo.

El encendido del órgano virtual no es inmediato

Es correcto, el órgano será utilizable solo cuando su computador termine de arrancar. Es una pequeña desventaja, pero si consideramos que usamos los computadores para toda clase de asuntos, y aguardamos unos minutos por ellos para poder navegar en internet, comunicarnos, jugar o trabajar, también podremos esperar un poquito para hacer música.